Si nada se tuerce, junio parece que será el mes en el que las aerolíneas puedan retomar su actividad sin restricciones. Será, sin embargo, una vuelta dura, llena de controles higiénico-sanitarios, falta de confianza de los viajeros y una gran incertidumbre económica, factores todos ellos que llevarán a una muy lenta recuperación de un sector que vive al límite. Las aerolíneas tienen graves problemas de tesorería y han tenido que recurrir a rescates estatales -KLM-Air Frances, Lufthansa o Alitalia- o a préstamos avalados por el Estado -Iberia y Vueling-. En Bruselas también se buscan soluciones para apoyar al sector y una podría pasar por condonar las tasas de navegación aérea que pagan las compañías.
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