“Control, ¿me recibe?” Así puede el lenguaje provocar tragedias aéreas

Algunos expertos en aviación afirman que detrás de todo desastre aéreo suele haber una confluencia de causas. Aquel 27 de marzo de 1977 concurrieron varias. Primero, un atentado perpetrado por un grupúsculo terrorista en el aeropuerto de Gran Canaria obligó a desviar el tráfico aéreo a Los Rodeos, en Tenerife, entonces demasiado pequeño e infradotado para acoger un tráfico intenso de grandes aeronaves. Segundo, el incidente sometió a las tripulaciones a una carga de trabajo extra. Tercero, aquel día una tupida niebla que envolvía el aeropuerto tinerfeño impedía la visión de unos aviones desde otros o desde la torre de control.

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